La Perdiz Roja

L. Alberto Ramos Franco (Biólogo)

 

En El Páramo cría la subespecie Alectoris rufa hispanica, que presenta un color más oscuro y brillante que su congénere del sur ibérico. Tiene el pico y las patas rojas, la garganta blanca y tanto el pecho como los flancos rayados, el macho tiene la cabeza más voluminosa que la hembra y los espolones de las patas son de mayor tamaño. En el campo no se puede confundir con ningún otro ave paramesa, es bastante reacia a levantar el vuelo, por lo que suele ser vista desplazándose “a peón” por los linderos de las fincas.

Las perdices campean en bandos casi todo el año, estos bandos se deshacen aproximadamente en febrero, al comenzar la formación de las parejas. Coloca su nido en el suelo, generalmente resguardado tras una pequeña mata, entre los meses de abril y mayo realiza la puesta (entre 10 y 18 huevos), los pollos son nidífugos y abandonan el nido en compañía de los adultos pocas horas después de nacer.

Perdiz roja (Alectoris rufa)

Perdiz roja (Alectoris rufa)

Se trata de una especie sedentaria y muy adaptable, que ocupa en nuestra comarca todo tipo de hábitats (cultivos, montes, etc.), si bien prefiere los secanos y las zonas próximas a los montes con matorrales de encina, viñedos, terrenos baldíos, zonas con agricultura extensiva, junqueras y abundantes linderos vegetales. En la provincia de León las mayores densidades se encuentran en zonas de matorral de montaña, donde se contabilizaron 12.2 parejas/100 hectáreas, disminuyendo mucho su densidad en las tierras llanas.

Las perdices con pollos seleccionan los prados húmedos con junqueras, que en El Páramo podemos encontrar en las proximidades de los arroyos y de las, cada vez menos numerosas, lagunas. En invierno prefieren ocupar áreas con una mayor cobertura vegetal (bordes de encinar, zonas de matorral denso, etc.)

En lo que respecta a su dieta, se basa en semillas y plantas herbáceas, en verano consume también insectos, éstos tienen una importancia vital en la alimentación de los pollos, y constituyen más del 80% de su dieta en la primera semana. Este porcentaje va disminuyendo conforme el animal va creciendo.

La perdiz ha experimentado una fuerte disminución de sus poblaciones en los últimos años, en 1977 se cazaron en España cuatro millones de aves habiendo un millón de licencias de caza, mientras que en 1990 un millón y medio de cazadores sólo cazaron tres millones de perdices. Según recientes estudios científicos todo parece indicar que las principales causas de esta disminución son la pérdida de calidad de los hábitats, debida fundamentalmente a la intensificación agrícola (prácticas agrícolas agresivas, desaparición de parcelas con vegetación natural y linderos, utilización excesiva de plaguicidas), y a la inadecuada gestión cinegética que se viene realizando sobre todo en los pequeños cotos (sobrecaza, repoblaciones con ejemplares de granja que pueden propagar enfermedades y pueden hibridarse con las silvestres empeorando su genética, etc.)

En cuanto a la disminución debida a la intensificación agrícola, los regadíos parameses son un claro ejemplo, las exigencias del mercado obligan al agricultor a rentabilizar al máximo su explotación, sin embargo hay algunas prácticas que no tienen ninguna justificación económica y que podrían ser fácilmente corregidas en beneficio de la caza, una de ellas es la quema de cunetas y linderos que se realiza todas las primaveras en algunas zonas del Páramo, y que disminuye la cobertura vegetal necesaria para que los nidos de perdiz no sean atacados por especies depredadoras. La conservación de las zonas de vegetación natural perilagunar también podría redundar en beneficio de las poblaciones de perdiz y otras especies cinegéticas.